Aún permanece en pie, como fiel testigo de una época que ya fue. Ahí está el viejo tanque de agua, protegido por las enredaderas que parecen abrazarlo y por los árboles que vio crecer.
Ayudó a regar los plantines que con tanto ahínco sembraron los ingenieros forestales Oscar Moretti, Esteban Tacks y sus tantos colaboradores. Mar de las Pampas, todavía, era un sueño. El tanque de agua es -junto a la casita que dió albergue a los empleados del vivero- uno de los pocos patrimonios culturales que aún tenemos.
El tanque, está a setenta metros del cruce de Carlos Gesell con José Hernández, donde se levanta la casita histórica. Vayan a visitarlo, se va a poner contento. Hay que protegerlo, como hacen con él las enredaderas.


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