A veces, en Mar de las Pampas, el cielo cambia en pocos minutos.
De un azul intenso pasa a dibujar formas y colores inquietantes. Casi indefinibles.
Todo adquiere un tono gris y oscurece hasta los pensamientos. Pero, no lo podemos dejar de mirar. Es, tal vez, tan atractivo como el mar.
Ni siquiera cuando amenaza tormenta podés dejar de mirarlo.



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