29.12.12

Un toquecito de alerta



Algo huele mal en la aldea. Hay mucha basura amontonada y los irresponsables de siempre trabajan a destajo.

Vimos muchas bolsas abandonadas y abiertas por los perros y los caranchos. En Delfín y su continuación, Rogelio Yrurtia, la semana pasada arrojaron varios cortes grandes de carne vacuna de entre cinco y seis kilos cada uno. Después, el calor hizo lo suyo.

Los vecinos pasaron una Nochebuena impregnados en el olor de la muerte. No hubo autoridad que respondiera los numerosos llamados de auxilio. La carne entró en un agudo proceso de descomposiciòn, con abundanta fauna cadavérica: un peligroso foco de infección.

Fueron los vecinos quienes enterraron los restos en la arena. Y vigilan que los perros no los desentierren.
Hay abundancia de botellas vacías en las calles. En el mejor de los casos, sanas; en el peor, rotas.
Sobre finales del año, la aldea tan querida no muestra su mejor cara.


 

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