LLegó más gente de la esperada y fue muy bien recibida. Los restaurantes encendieron sus parrillas y hornos a leña.
El sol iluminó el bosque con su mejor luz y la aldea empezó a entibiarse.
Y el mar lució la gama de todos los azules. Las caminatas y las charlas fueron las protagonistas de estos días otoñales.





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