Caminar a solas o al lado de tu perro fiel. En silencio. Tomar mate mientras mirás el horizonte. Pescar y perderte en pensamietos. Confiarte a tu mejor amiga o vivir las primeras vacaciones en familia. Son momentos únicos e irrrepetibles.
Y todos, gracias al mar.
Y todos, gracias al mar.
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| Fotos: María Angélica Pérez y Alberto Amato |





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