Este sendero, como la mayoría de ellos, fue trazado por los que viven y trabajan en la aldea.
Los que van y vienen diariamente. Los que buscan acortar camino o evitar autos y camionetas.
Es un sendero muy corto, une la avenida El Lucero, hacia el centro, con Virazón, que lleva a la playa. Ahora está marcado por troncos y hasta tiene dos mesas y bancos para tomarse un respiro y mirar pasar a los demás.
Y, por supuesto, están los pinos, sus piñas y pinocha. Vale la pena recorrerlo.
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| Fotos:María Angélica Pérez |



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