En Mar de las Pampas, la madera habla. Y si no, mirá...
La madera siempre está viva. En el bosque o en las puertas de una casa. Cruje, se despereza, respira, se queja. Habla. En la aldea, además, nosotros le hacemos decir más cosas.
La madera te orienta, te aconseja, nos cuida. Hacéle caso.
También te guía, te dice adónde estás, cómo seguir adelante y dónde hallar refugio.






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