Todos los años pasa lo mismo. Empieza diciembre y aparecen con su carrito los vendedores de choclos. Ya son un clásico de las playas.
De inmediato, los rodean chicos y grandes. Preguntan, miran, piden uno, dos. Otro más.
Algunos los prefieren con un poco de manteca, otros con mayonesa o naturales. Como sea, son una de las atracciones de la playa. Y cuenta con fieles seguidores.
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| Fotos: Alberto Amato |



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