Bajó del médano como un rayo. No miró para atrás y, sin dudarlo un segundo, se sumergió en el mar.

Amante del agua y de los juegos, el labrador es uno de los perros que más disfruta de la playa.
Y Peter no fue la excepción. Siempre volvió a la orilla con su presa: un viejo trozo de madera . Orgulloso, contento y con ganas de seguir.
Un domador de aguas y de viento. Peter es un incansable que nos contagió sus deseos de disfrutar.
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| Fotos: Alberto Amato |



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