Son rústicas, lindas, imponentes. En Mar de las Pampas hay una a cada paso.Forman matas importantes y así es como nunca pasan inadvertidas.
Las hojas rígidas, arqueadas y con bordes cortantes nos ofrecen su intenso verde durante todo el año. Parecen bailar al ritmo del viento.
Y son sus grandes penachos brillantes, elegantes y sedosos, los que nos anuncian que falta poco para empezar el final del verano.
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| Fotos: María Angélica Pérez. |



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