Cambian todo de un plumazo
Pueden ser
cuadrados, redondos, chicos, grandes, bordados, lisos, estampados, rayados,
floreados o pintados. Son los almohadones, los aliados número uno de la
decoración. Basta acomodarlos en un rincón para alegrar o variar el aspecto de un sillón, una
cama o incluso del piso. En unas horas, podemos cambiar la onda de un ambiente. Y hasta nuestro humor.
 |
| En tonos pastel, de distintos tamaños y texturas. Aire francés. |
 |
| Distintos matices de azul. Son frescos, livianos. Y siempre quedan bien. |
 |
| Nunca están de mas. Sobre todo cuando hay pocos asientos. |
 |
| Blanco absoluto: con aplicación de cinta estampada. ¿Las piñas?, sólo un adorno. |
Son democráticos: pueden estar en una casa
sofisticada y elegante como en una sencilla y despojada. En todos lados quedan bien y dan un toque de personalidad. Además, es una alternativa económica para cuando tenés ganas de un cambio y no podés, o no querésn gastar demasiado.
 |
| Silla con almohadón de arpillera y aplique francés |
Los
almohadones dan un nuevo aire al conjunto de una casa, dan un toque alegre al mas formal de los ambientes. Y cada vez, son más originales.
 |
| Actuales: cada uno elige el motivo que mas le gusta . De arpillera con apliques pintados. |
Hoy se los puede ver personalizados con los nombres de los integrantes de la familia y con el toque que prefieran: una
mariposa, un corazón o la torre Eiffel.
 |
| La Tour llegó a un almohadón pintado en Mar de las Pampas. |
Y a un clásico, y antiguo, sillón de escritorio, podemos invitarlo a jugar un poco, a mover esquemas y ser más informal. ¿Quién no tiene un rey en la familia?
 |
| Almohadón de arpillera, con corona pintada. Para el rey de la casa. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario