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8.4.14

Lavandas

Son las flores de Mar de las Pampas. En todas las casas hay, por lo menos, una. Soportan lluvias torrenciales, el sol ardiente del verano, las heladas implacables del invierno. Y ellas siempre están, regalándonos su perfume inconfundible, generoso, fresco y vital. Basta rozarlas apenas para que nos envuelvan con su magia. Son las LAVANDAS.




Hay más de treinta especies originarias de los países del Mediterráneo.Su nombre proviene de la palabra latina "lavare", porque en la antiguedad se la empleaba para perfumar prendas y para lavar ropa.  Hoy , el aceite esencial de lavanda se usa, también, en perfumes,cremas, jabones y detergentes.


Fotos: María Angélica Pérez


 Fue el químico francés René-Maurice Gattefossé quien descubrió,a principios de siglo XX, la eficacia de la lavanda en el tratamiento de las quemaduras. Cuentan que mientras trabajaba en su laboratorio, hubo una explosión,  se quemó la mano y para calmarse la sumergió en el recipiente que tenía más cerca. Este contenía aceite de lavanda. No sólo alivió el ardor, sino que, después de quince días de aplicarse el aceite, no quedaron huellas en su piel. Gattefossé, continuó con las investigaciones de los aceites esenciales y así se convirtió en el padre de la aromaterapia.


Fotos: María Angélica Pérez


En la India, Tibet y China la utilizaban y la utilizan para calmar problemas relacionados con el estrés, los nervios,dolores de cabeza, irritabilidad, depresión e insomnio.

Fotos: María Angélica Pérez

Durante las cuatro estaciones, sus flores decoran en Mar de las Pampas los jardines, los terrenos vacíos y los distintos rincones de las casas. Un pequeño ramito basta para que el ambiente y el aire se transformen.


Foto: María Angélica Pérez


Actualmente las almohadillas con semillas de lavandas son un clásico para perfumar la ropa interior o para colocarlas debajo de las almohadas. Sus ramos ya secos duran mucho tiempo y dan la bienvenida a una casa, con ese color y ese perfume inigualables. También hay jabones, cremas para la piel,  miel , té, aceites y hasta masitas dulces. Todo de LAVANDA.


Fotos: María Angélica Pérez


23.12.13

Lola Bandin: "Si no escribo, siento que la pintura está incompleta"


Lola Bandin junto a su creación,en el VII Encuentro de las artes.Impresión sobre tela y acrílico. Su amigo del alma es el modelo


Pinta. Y pinta palabras. No puede dejar de hacerlo. Es algo más fuerte que ella. Lo intentó, pero a último momento siempre escribe palabras: el fragmento de una canción, de un libro, de un recuerdo. Lola Bandin también juega con papeles cortados a mano, tintas, diarios y su sensibilidad a flor de piel.
“No sé puntualmente qué me inspira. Creo que son estados emocionales- explica Lola- Al arte, en cualquiera de las formas que una persona pueda expresarlo, lo asemejo al orificio de un volcán, la vía de escape. Si no, 
¿que pasaría?, quizás explotaría”.
Hoy, esta artista plástica que nació en Lanús y llegó a Villa Gesell en el ’98, tiene dos hijos: Camilo y Lucero, y este año reabre en Mar Azul, su taller: "Wu wei, tienda de cuadros y objetos". Estudió en el Institulo de Bella Artes Beato Angélico y  para especializarse en grabado, llegó a la Academia Prilidiano Pueyrredón. Pero abandonó. Y conoció el bosque.


“Había venido a Gesell para una temporada y en marzo volví, pero a Mar Azul… Y me quedé. Me deslumbró que donde terminaba el bosque, empezaba el mar. Sin embargo, una vez que me instalé en el bosque, durante varios años no dibujé ni pinté. De a poco volví a conectarme con el arte. Hice una muestra en la sucursal de “El Ventanal “en Las Gaviotas. Y también participo de los Encuentros de las artes.
-         ¿Por qué en la mayoría de tus cuadros hay palabras?
-         Es algo que me acompaña desde que empecé a pintar. A través del tiempo cambié de técnicas, de colores, de temas pero nunca dejé de escribir en los cuadros. A veces, se mezcla la música que escucho mientras pinto, otras recuerdo fragmentos de un libró o una frase. Siempre me sirve como complemento del cuadro. Si no escribo, siento que la pintura está incompleta. Algunas veces pinté intentando no escribir. Lo logré, pero sólo por un rato. Volví al cuadro y escribí algo. Ya me acostumbré y lo acepté.


-         ¿Hay algo en especial que te guste pintar?
-         Trabajé mucho con cactus porque me atraen. De distintas formas y tamaños, siempre mezclados con textos. Me interesa mucho la fotografía y realicé varias transferencias sobre telas. Lo hago caseramente, con tinner y toner, a la antigua. También me atrae mucho la pintura-collage no figurativa. Y actualmente trabajo con una serie de gatos calados en madera y los intervengo con acrílicos, grafismos y papeles. Los gatos me parecen algo único, los admiro profundamente, son sabios. Fotografío mucho a mis dos gatas y a los que me cruzo por la vida.



-         En tus cuadros, también hay un toque oriental…
-         Si, el arte oriental con su caligrafía, el trazo del pincel, sencillo, firme, cargado de sentido, con mucho peso y tan liviano a la vez. Hago pequeñas series con una inclinación oriental: papeles cortados a mano de distintas texturas, trazos de tinta china y diarios de la India y  de China, que me traen los que saben que me gustan.


-         Tu taller se llama Wu wei ¿qué significa?

-         Es un aspecto de la filosofía taoísta. En chino significa “no acción”, también sin esfuerzo y crecimiento.El wu wei sería una forma natural de hacer las cosas, sin forzarlas o agregándole artificios que desvirtúan su armonía y principio. 


Más creaciones de Lola Bandin





"Wu wei, tienda de cuadros y objetos":  Calle 44, entre Miramar y San Clemente, Mar Azul

9.12.13

La casa color mar

"Lavanda del sur": el frente de la casa, el juego de volúmenes y en primer plano el living con su amplio ventanal.

La nombraron "Lavanda del sur" pero bien podrían haberla llamado "La Azul". Al recorrer la callecita en la que está ubicada, la casa se destaca por el juego de volúmenes, los inmensos paños de vidrio fijos y el azul. Su dueña Silvina Rebuffi es diseñadora de joyas, amante del arte, de la decoración y una enamorada de Mar de las Pampas.

El azul, protagonista absoluto del contrafrente, donde se despliega el amplio deck y la parrilla.

"Me enamoré de la amplitud de la playa, de los médanos, del ruido del mar y del olor a bosque. Pensé 'este es mi lugar en el mundo'.Acá quisiera ver jugar a mis nietos. El sueño de la casa comenzó a hacerse realidad hace más de un año y la disfrutamos lo más que podemos.Confieso que siempre me resulta poco"

Silvina , dueña y decoradora.

Casi un cuadro: paño fijo de vidrio que se destaca al subir o bajar las escaleras.

Cada ambiente tiene su color. Y cada color tiene su por qué. Será por eso que al recorrerla hay una alegre armonía. "Al ser una casa de playa, siempre la imaginé en la gama de los azules y el blanco. Sobre todo en el interior. Como tiene grandes aberturas por donde entra el verde del bosque, elegí el verde. Puse un color vibrante en la cocina-comedor porque transmite energía. En cambio, tardé mucho en decidirme por los del exterior".


El juego de colores entre el blanco y el verde se despliega en la cocina, fresca y despojada.

Sin dudas uno de los lugares más destacados es el living, en un nivel medio, con una escalera hacia abajo que conduce a la cocina y otra que lleva a los dormitorios.

En el dormitorio principal, una cabecera de cama antigua,de estilo y esterillada. El azul y el blanco: siempre actuales.


Una esquina del dormitorio: toda la luz. Un rincón soñado.


El living es  vidriado, con un hogar a leña y una lindísima vista  al bosque. " Estamos agradecidos al arquitecto Roberto Busteros, porque él es el que nos sugirió hacer este ambiente más grande y en otro nivel. Es muy cálido y pasamos la mayor parte del día.En invierno hasta comemos acá. Elegimos sillones cómodos y con la vista que tenemos no dan ganas de moverse. En verano usamos mucho la cocina y los decks con la hamaca paraguaya".

El living: con cómodos sillones en eco .cuero en el tono de los tizas y detalles de color dados por mantas.

"Me gustaría que se conserve por mucho tiempo el espíritu de Mar de las Pampas, el respeto por el ambiente, el silencio, la playa casi virgen, las calles de arena, sin alumbrado público, las lavandas, las flores amarillas de las acacias en primavera y el olor del bosque después de la lluvia".

Ventanal al bosque. "Namoradeira" una escultura traída
especialmente de Ouro Preto, Brasil.

Detalles

"Voy comprando los adornos de a poco. Miro la casa y pienso cuál quedaría bien en uno u otro lugar. O qué es necesario para cada rincón. La mayoría de los cuadros son de artistas de la zona, porque hay gente muy creativa por aquí."


En la puerta de entrada: una campana como llamador.

Lámpara en tela, con estampados geométricos.


En una de las ventanas: pececitos colgantes.


Una mariposa en azul y verde.


En en baño, un original detalle de vitrofusión
Fotos: María Angélica Pérez y Albereto Amato. 

3.12.13

Flor autóctona




Ya, el camino que lleva a su casa es una artesanía. Desde la colorida columna que sostiene el nombre de la calle, la frondosa arboleda,  el “fitito” rojo estacionado en la entrada, hasta su pequeño taller de madera y repleto de atrapa sueños. Aurora Agustina Vázquez es el alma de “Flor autóctona”, un taller en el medio del bosque que alberga las flores silvestres, hilos de colores, maderas, pinceles y tintas. Allí Aurora transita sus días desde hace veinticinco años, con cuatro hijos -Irupé, Ranquel, Rayén y Orión- una nieta de tres meses, varios perros y unos pinos interminables..

“Soy nacida en Lanús, pero a los doce años vine a vivir a Villa Gesell con mi familia. Estudié un año de Agronomía y me di cuenta de que no era mi camino. Desde muy joven me dediqué a las artesanías: cuero, cestería, alfarería, batik. Me encanta trabajar con las manos. Con el padre de mis hijos, llegamos a Mar de las Pampas en el año 88 y me enamoré del lugar. Estaba embarazada de mi hija mayor y construimos nuestra casita a pulmón. Era toda hecha con troncos, parecía de cuentos.”



-         ¿Y cómo fue criar  a una beba hace veinticinco años?
        
-         Fue mágico criarla acá. No había electricidad, nos alumbrábamos con velas y faroles de gas. Amasaba el pan todos los días, lavaba la ropa a mano. Me dediqué a full a mis hijos. De chicos nunca se enfermaron. Los alimentaba con verduras que yo misma cosechaba: tomates, pepinos, zapallos, lechuga. Todo cultivado por mi. Y también hacía dulces. Fue una época muy linda.

-         ¿Agrandabas la casa a medida que llegaban tus hijos?

-         No fue tan así. En el 2000 se nos quemó la casita de troncos y todo lo que había en ella. Fue terrible. Durante nueve meses vivimos en un motorhome y con la ayuda de la Municipalidad y de una arquitecta amiga pudimos construirla de nuevo. Cuando la gente, los amigos, la familia me preguntaba ¿qué necesitás? Yo les decía: fotos. Quería recuperar esa parte de la historia de mi familia. Estaba desesperada por tener fotos. Pero, por suerte, a ningún ser vivo le pasó nada.



-         ¿Se puede vivir de las artesanías?

-         Soy una artesana de alma y nunca hice plata. Pero, a mi manera, puedo vivir. Tampoco me interesó hacer plata. Vendo mis artesanías acá y también mis dulces. Tengo un premio de la revista “Cuisine             & vins” por mi dulce de naranjas.

-         Hacés tus artesanías con flores autóctonas…

-         De ahí el nombre de mi taller, todo lo que uso es de este bosque. Salgo a caminar muy temprano y levanto flores silvestres: brisa, brisitas, colitas de bisonte, musgo, lo que se te ocurra. Con ellas armo coronas de bienvenida, también tengo mi horno para las cerámicas, que son muy coloridas. Y mi dibujo preferido es el de los peces. La cestería es uno de mis fuertes y ahora empecé con los mandalas.


-         ¿Tenés contacto con otros artesanos?


-         Mi vida social es bastante escasa. Los artesanos no somos de visitarnos mucho, somos medio ermitaños. Tengo una amiga de toda la vida y me gusta hacer yoga, cursos de cerámica, alfarería. Tomé clases de dibujo con Silvina Russo, artista plástica de Mar de las Pampas y participo del Encuentro de las artes que se organiza todos los años. Me gusta viajar, por suerte viajé un montón. Amo el mar y es muy lindo conocer nuevos lugares, pero esta es mi cuevita en el mundo y acá soy muy feliz.

Sus artesanías








28.10.13

Amigos que crean

Vidrios de colores, cemento, mosaicos, arandelas. Cosas sueltas y un sueño: crear algo bello. 

 

Hace menos de un año, entre charlas de amigos y tardes de verano,  nació un proyecto que se plasmó en una primera escultura. Después en un cartel y otro día en una mesa. 
Así Carina Batalla y Gustavo Bio crearon "Haz objetos de diseño". http://facebook.com/HAZobjetos

Gustavo Bio  y Carina Batalla en plena acción. Amigos y creadores.




"Tanto Carina como yo vivimos en Las Gaviotas, somos amigos y cada uno por su lado trabajaba diferentes materiales- cuenta Gustavo- Decidimos  unificar voluntades y así surgió este emprendimiento. Sobre todo teníamos ganas de hacer algo. Trabajamos con materiales fuertes y duraderos, que se ven bien en el entorno del bosque, la naturaleza en la que vivimos".




Con  esculturas  y tutores de plantas de diferentes tamaños, formas y detalles le dan personalidad a los jardines y a los interiores. Sus carteles de cemento son elegidos, cada vez más, para darle un nombre a las casas o 
ponerle una numeración.




 "Creo que los carteles gustan mucho porque salen de lo tradicional -explica Carina- Tienen mucha onda y son de una línea más moderna. Para intervenir usamos todos los colores desde el clásico azul hasta el anaranjado y los distintos tonos de verde. 
Combinamos y jugamos con los colores, esa es la clave."





Para un futuro no muy lejano proyectan  abrir un taller, dar clases y transmitir a otros lo mucho que saben y aprenden todos los días entre cementos y azulejos de colores.
El sábado 16 de noviembre entre las 14:00 y las 19:00 podrás  conocer sus objetos  en el parque del Complejo Casa playa, Almirante Brown y Mar Azul