5.10.12

El puerto: un mundo propio

Cuando uno empieza a ver una película de Aki Kaurismaki, entra a otro mundo. Es el mundo de los detalles, los silencios, las sutilezas y la ternura. El  Puerto, es el último film del director finlandés. Su protagonista, Marcel Marx, es lustrador de zapatos en un barrio de la ciudad normanda de Le Havre, en los años cincuenta.. Allí  todos se conocen: la panadera, el verdulero, la dueña del bar, el policía, los perros, el delator y los foráneos.
Los días son bastante parecidos para Marcel: trabajar en el puerto, tomar una copita en la barra del bar "Le moderne" (como música de fondo se escucha "Cuesta abajo" de Gardel y Lepera), intercambiar algunas palabras, volver a su casa, acariciar al perro que lo espera en la puerta y sentarse a la mesa a comer el plato preparado por su mujer. Hay muchos silencios, diálogos de miradas y primeros planos. Esta vida apacible y humilde del lustrador, se altera con la llegada al puerto de un container en el que están encerrados inmigrantes africanos. El destino que tendrán no es el mejor. Un niño logra escapar y el lustrador será, con la ayuda de sus viejos vecinos, su protector incondicional.
.Los  detalles -un único traje colgado en el ropero, el vestido amarillo de la protagonista, las flores, la mesa de la cocina , la luz que entra por las ventanas- enriquecen la estética y la elegancia de este film. Dan ganas que Kaurismaki nos siga contando historias.

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