29.11.12

Pedro Luro







Pedro Luro nació en Gamarthe, en los Bajos Pirineos franceses, en 1820. Llegó a la  Argentina a los diecisiete años y sin haber terminado la escuela primaria. El francés traía entusiasmo, ganas de trabajar y objetivos claros.  Pero ¿qué iba a imaginarse que una  de las principales avenidas de Mar del Plata y una arbolada callecita de Mar de las Pampas, llevarían su nombre?   

Fue peón de campo, empleado en un saladero de Barracas y después comenzó a transportar pasajeros en un carruaje. Todo indica que fue ahorrativo, porque con lo que ganó  con el transporte de pasajeros, empezó  a dedicarse a las actividades comerciales y a las operaciones inmobiliarias rurales.

Se casó con Juana Pradera y tuvo catorce hijos.  En 1852 con uno de sus cuñados, abrió en Dolores un almacén de ramos generales “La Azotea”. Fue el primero de una cadena de comercios: "La Tosca", "Las Piedras", "La Proveedora". Y como si esto  fuera poco, un estanciero de la zona le encargó que forestara su propiedad; le prometió pagarle cuatro céntimos por árbol y veinticinco céntimos por frutal. El estanciero se fue a Europa y cuando volvió, a los tres años, y vio la enorme cantidad de árboles plantados por Luro, se negó a pagarle. Juicio mediante, Pedro Luro se quedó con cinco mil hectáreas. Allí hizo construir la estancia “Dos Talas” y se instaló con su familia.

Más tarde compró una flota de carretas para transportar frutos y mercaderías. No tuvo reparos en enfrentarse a los malones de la zona y así llegó hasta el Río Negro.

Compró tierras  en el partido de Quequén -cincuenta y nueve mil hectáreas-y construyó estancias en Balcarce y General Pueyredón.

En 1871 inició la construcción del saladero San Pedro en el Tuyú, sobre el río Ajó. Y en 1877, tres años después de ser fundada por Patricio Peralta Ramos, llegó a Mar del Plata, entonces denominada “Puerto Laguna de los Padres”. Construyó un nuevo muelle, una barraca, un molino harinero, se hizo cargo del saladero y ayudó a levantar viviendas y habilitar comercios.

Para morir, volvió a su tierra: fue en Cannes el  28 de febrero de 1890.
También llevan su nombre una ciudad de la provincia de Buenos Airres, un museo del pueblo Fortín Mercedes y un área natural protegida en La Pampa.

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