28.12.12

Segunda oportunidad

Historia de una silla

 Estuvo por más de treinta años en una inmobiliaria. Después la jubilaron y, como todo jubilado, no tuvo un buen pasar. Fue a parar a un galpón, le usaron para apoyar cajones, cajas, trastos; padeció humedad en invierno y demasiado calor en verano. Ya nadie daba nada por ella: el asiento estaba muy deteriorado y una de las patas quería abandonar este mundo.



Por suerte alguien pensó que se la podía rescatar. Y así fue como un otoño llegó a Mar de las Pampas. Tan urbana, tan de oficina, un día se vio rodeada por los pinos del bosque, por la frescura de las  lavandas y por el aire de mar. Estuvo un par de noches a la intemperie porque quien iba a revivirla, lo dudó: ¿Valdrá la pena?, ¿quedará bien?, se preguntaba mirándola. Pero una mañana de sol y cielo muy limpio los interrogantes quedaron a un lado. Había llegado el día.




Ahora luce clara, firme y orgullosa de ser de buena madera. De madera fuerte, noble , pura. Porque la buena madera, como el buen cuero y la buena gente, deben tener siempre una segunda oportunidad.





4 comentarios:

  1. Ahora luce mucho más bonita, coqueta y romántica. Un 10!!
    Bsos.

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    1. Lorena, muchas gracias por tu comentario. Estaba castigada la pobre, pero volvió a vivir. Beso

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  2. HOLA !!!
    QUE BUENO LO QUE HICISTE POR ESA SILLA !!! ESTA HERMOSA Y MUY BUEN VINTAGE !!!
    SI ME LO PERMITES TE SEGUIRE

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  3. Gracias!por tus palabras. Me encantaría que me sigas en esta aventura. Y gracias por estar ahí. Saludos

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