29.1.13

Polémica y pasión




Una personalidad enigmática para un libro deslumbrante. Milcíades Peña fue un historiador de vida demasiado corta e intensa. Nació en La Plata en 1933 y se suicidó en Buenos Aires el 29 de diciembre de 1965. Fue también un militante trotskista y su obra histórica sobre la Argentina de la colonia hasta la inmediata caída del peronismo en 1955, tiene el rigor y el sello del marxismo

Peña escribió una obra monumental, Historia del Pueblo Argentino, entre 1955 y 1957. La publicó por partes, y muchas veces con seudónimo, en revistas de la época. Este libro reúne por primera vez esa obra en un solo, imperdible tomo. Le debemos esa meticulosa recopilación, que es también un homenaje, al historiador y escritor Horacio Tarcus.

Peña se propone derribar mitos históricos tejidos por la escolaridad de los grandes próceres y sostenida por los intereses, sociales y económicos, que encaraban ellos y sus continuadores. “Historia del Pueblo Argentino” se adentra en la comprensión histórica del país en base a sus luchas de clases y a los enfrentamientos sociales, sórdidos en ocasiones, manifiestos en otras, que se desencadenaron con los cambios desatados en el mundo: el auge y caída del imperio británico, la penetración de Estados Unidos en América Latina.

El resultado es sorprendente, urticante, revelador. Hay una historia oculta y  callada en Sarmiento y Alberdi que Peña revela en un apasionado análisis de la correspondencia de ambos. ¿Fue Rosas un nacionalista, una pregunta reactivada en estos días en los que ha entrado en debate las razones y raíces de La Vuelta de Obligado? ¿A quiénes representaban en realidad los caudillos del interior?

Muchas de las preguntas que se desprenden de la lectura de Peña tienen plena vigencia hoy, como la representación real que encarnan los partidos políticos argentinos, tan similares en sus concepciones e ideales. Entre ellas, ¿fue de verdad revolucionario el peronismo?

El monumental trabajo de Peña, que se lee como una gran novela, está apoyado en los pilares estilísticos del autor: una mezcla de investigación, erudición, humor corrosivo, ironía feroz y, por supuesto viniendo de un trotskista, unos mazazos demoledores hacia el Partido Comunista de la URSS, de sus filiales de América Latina, en especial la argentina, de sus seguidores e historiadores oficiales.

Una lectura ideal para el verano, si les gusta la polémica, la pasión, la historia y la buena lectura. Editó Emecé.



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