Una personalidad enigmática para un libro
deslumbrante. Milcíades Peña fue un historiador de vida demasiado corta e
intensa. Nació en La Plata en 1933 y se suicidó en Buenos Aires el 29 de
diciembre de 1965. Fue también un militante trotskista y su obra histórica
sobre la Argentina de la colonia hasta la inmediata caída del peronismo en
1955, tiene el rigor y el sello del marxismo
Peña escribió una obra monumental, Historia del
Pueblo Argentino, entre 1955 y 1957. La publicó por partes, y muchas veces con
seudónimo, en revistas de la época. Este libro reúne por primera vez esa obra
en un solo, imperdible tomo. Le debemos esa meticulosa recopilación, que es
también un homenaje, al historiador y escritor Horacio Tarcus.
Peña se propone derribar mitos históricos
tejidos por la escolaridad de los grandes próceres y sostenida por los
intereses, sociales y económicos, que encaraban ellos y sus continuadores.
“Historia del Pueblo Argentino” se adentra en la comprensión histórica del país
en base a sus luchas de clases y a los enfrentamientos sociales, sórdidos en
ocasiones, manifiestos en otras, que se desencadenaron con los cambios
desatados en el mundo: el auge y caída del imperio británico, la penetración de
Estados Unidos en América Latina.
El resultado es sorprendente, urticante,
revelador. Hay una historia oculta y
callada en Sarmiento y Alberdi que Peña revela en un apasionado análisis
de la correspondencia de ambos. ¿Fue Rosas un nacionalista, una pregunta
reactivada en estos días en los que ha entrado en debate las razones y raíces
de La Vuelta de Obligado? ¿A quiénes representaban en realidad los caudillos
del interior?
Muchas de las preguntas que se desprenden de la
lectura de Peña tienen plena vigencia hoy, como la representación real que
encarnan los partidos políticos argentinos, tan similares en sus concepciones e
ideales. Entre ellas, ¿fue de verdad revolucionario el peronismo?
El monumental trabajo de Peña, que se lee como
una gran novela, está apoyado en los pilares estilísticos del autor: una mezcla
de investigación, erudición, humor corrosivo, ironía feroz y, por supuesto
viniendo de un trotskista, unos mazazos demoledores hacia el Partido Comunista
de la URSS, de sus filiales de América Latina, en especial la argentina, de sus
seguidores e historiadores oficiales.
Una lectura ideal para el verano, si les gusta
la polémica, la pasión, la historia y la buena lectura. Editó Emecé.

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