Algunos lo eligen sin pensarlo, otros hacen reuniones familiares y deliberan cuál será el mejor para la nueva casa.
Hay quienes lo pensaron antes de que hubiera techo y ventanas.
En cambio, otros dejan pasar el tiempo y la bautizan por algo muy práctico: que el delivery no dude y llegue rápido.
Lo cierto es que la mayoría de los nombres de las casas remiten a una historia familiar, de amor, de esperanza, a un recuerdo o a un deseo.
Son el toque final, el detalle de personalidad y, a veces, hasta una declaración de principios.








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