“Con ánimo
de amar" es la "Casablanca" del nuevo siglo y su director, Wong
Kar-wai, uno de los escasos poetas genuinos que quedan en el cine
contemporáneo.
Este realizador capaz de sorprender
con cada trabajo, que encabezó la nueva ola de Hong Kong de los años 80, que
está considerado como el heredero directo de autores como Godard, Antonioni y
Truffaut, y que influyó decisivamente en el cine joven de todo el mundo a
partir de una propuesta claramente experimental, decidió ahora conjugar la
estilización visual de films como "Ashes of time" y "Chungking
Express", y la melancolía onírica de "Happy Together", con el
clasicismo de esta historia romántica sobre un hombre y una mujer que se
conocen casualmente, se seducen, se desean, se aman, pero nunca terminan de
estar juntos.
Último
tango en Hong Kong
Ambientada en el
cambiante Hong Kong de principios de los años 60, "Con ánimo de amar"
es una película de dos protagonistas casi excluyentes, en la línea del
Bertolucci de "Ultimo tango en París" y la reciente "Cautivos
del amor": el señor Chow (Tony Leung, premiado como mejor actor en el
Festival de Cannes del año último) y la señora Chan (la exquisita Maggie
Cheung) se mudan el mismo día, a la misma hora, a departamentos contiguos del
mismo edificio.
Allí cruzan sus primeras y
devastadoras miradas, pero hay algo que los separa, además de una pared de
cemento: ambos están casados y viven en una sociedad conservadora. Wong Kar-wai
jamás mostrará los rostros de los respectivos cónyuges (a lo sumo se ven sus
pies o de espaldas), pero al poco tiempo quedará en claro que ellos, los otros,
mantienen un affaire.
En casi todos los planos (cada uno de
ellos de una composición plástica tan bella que merecería figurar por sí solo
en un museo de arte) el público ve a los dos protagonistas a través de
ventanas, reflejados en espejos, o con elementos en el medio que dificultan o
distorsionan la visión. Es que el director de "Days of being wild"
pretende que cada espectador se transforme en un voyeur , ya que toda la película está
sustentada en la sensación que tienen el señor Chow y la señora Chan de
sentirse observados, espiados, ultrajados en su intimidad. Y es por eso también
que ellos viven justificándose: "No vamos a ser como ellos", se dicen
mutuamente durante sus encuentros clandestinos como para confirmar que su relación
recorre otro camino que el engaño al que adscriben sus parejas.
"Con ánimo de amar" es un
film suntuoso y minimalista a la vez, libre pero también claustrofóbico como el
conventillo en el que transcurre casi toda la "acción". Es una
historia que trabaja sobre la repetición (la música, los lugares y las
situaciones en apariencia intrascendentes, como los "amantes" yendo a
comprar fideos a un negocio del subsuelo, reaparecen una y otra vez) para
mostrar el cansino devenir de la relación durante cinco años, que además fueron
muy especiales en la historia de Hong Kong. En este sentido, no es difícil
vislumbrar ciertas analogías con la situación sociopolítica de la isla respecto
de su relación con China.
"In the mood for love"
-título original del film que el director tomó prestado de urgencia horas antes
de su premiére mundial en Cannes cuando escuchó la versión que Bryan Ferry hizo
del tema "I´m in the mood for love"- es una nueva muestra de un
artista único a la hora de combinar imágenes y sonidos.
La voz de
Nat King Cole
Wong Kar-wai, un enamorado de la música y de la literatura latinoamericanas, que ya había utilizado a Pérez Prado, Astor Piazzolla o Caetano Veloso en films anteriores, apela aquí a tres clásicos en castellano de Nat King Cole -muy populares en Hong Kong de los años 60- y a la conmovedora carga nostálgica de las cuerdas de Michael Galasso para entregar otra banda de sonido prodigiosa que al mismo tiempo es absolutamente funcional a las emociones que provoca la historia.
Wong Kar-wai, un enamorado de la música y de la literatura latinoamericanas, que ya había utilizado a Pérez Prado, Astor Piazzolla o Caetano Veloso en films anteriores, apela aquí a tres clásicos en castellano de Nat King Cole -muy populares en Hong Kong de los años 60- y a la conmovedora carga nostálgica de las cuerdas de Michael Galasso para entregar otra banda de sonido prodigiosa que al mismo tiempo es absolutamente funcional a las emociones que provoca la historia.
Si Maggie Cheung y Tony Leung, a
estas alturas actores-fetiche del cineasta, son los intérpretes perfectos,
irreemplazables, de esta épica romántica de un enorme erotismo aunque (o
porque) no se muestra ni un centímetro de piel, también resulta magistral el
triple trabajo en rubros tales como la dirección de arte, la edición y el
vestuario de William Chang, colaborador en los siete largometrajes que Wong
Kar-wai ha realizado hasta la fecha.
"Con
ánimo de amar" es un film para ir disfrutando, desmenuzando, a lo largo de
varias visiones, pero con las mejores condiciones físicas y espirituales
posibles, sin el cansancio ni el stress de estos tiempos. La maestría de cada
encuadre, de cada movimiento de cámara, de cada sonido, de cada elemento o de
cada gesto que se aprecian en pantalla así lo exigen y lo merecen. .
Diego Batlle
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