Vive
rodeada de pinos, esculturas, cipreses, cerámicas, acacias, resinas, ginkos y
cuadros. Su casa-taller “Lavanda”, en Mar Azul, no pasa inadvertida en el
medio del bosque. Es más, invita a conocerla. Allí vive Liliana Chernicoff, mamá,
abuela, artista plástica y una de las entusiastas organizadoras del “Encuentro
de las artes, Mar de las Pampas, Mar
Azul, Las Gaviotas” y de "El camino de las artes".
“Conocí
este lugar de casualidad en el 94 -recuerda Liliana- Nosotros jamás
veraneábamos en la costa. Estábamos por viajar al sur a comprarnos un terreno
porque nuestra zona preferida era la de los lagos, pero al final se complicaron
los días y no pudimos ir. Entonces un amigo nos presta una casa en Villa Gesell
y nos dice: ‘Vayan por allá, que creo les va a gustar”. Y vinimos a ese "allá”
a dar una vuelta, de pronto vemos una casa de vidrio enclavada en el bosque y
nos enamoramos. Nos daba el presupuesto y ya… Fue un flash. Algo mágico. ¿Sabés
lo que era ver una casa de vidrio rodeada de pinos y nada más?. Después nos enteramos que fue construida
por el arquitecto Roberto Busteros.
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¿Vinieron
a vivir enseguida?
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Diría
que son dos etapas. Durante diez años íbamos y veníamos, cada vez con más
frecuencia. Y nos quedábamos más días. Vivíamos en Avellaneda, trabajaba como
docente de arte en la Casa
de la Cultura
y en Imepa (Instituto Municipal de educación por el arte). Y también en mi
taller. En 2001 un amigo, Floreal, que
se iba a Francia me ofreció su casita para que empezara a mostrar algunas de
las cosas que hacía. Me entusiasmé muchísimo, me gustó la idea. Como frente a
su casa había una planta de lavanda enorme, la bauticé “Lavanda”. Pero unos
días antes de que abriera, la casita se vende. Algo quería hacer. Entonces, ese verano, abrí el taller en el comedor de mi casa. Para mi sorpresa
funcionó muy bien, sobre todo porque no era un lugar al que llegabas fácilmente.
La verdad es que la gente casi llegaba con una guía de turismo.
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¿Y
cuándo dijeron: “Nos instalamos”?
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Crisis
mediante del 2001, mi marido, bioquímico, dirigía un hospital que cada minuto estaba peor. Durante el verano decidimos venir y probar. Pedí
una licencia sin goce de sueldo. Probamos y ya no quisimos volver. De modo que
no fue un cambio abrupto, fue gradual,
ya conocíamos gente y de a poco nos fuimos arraigando. Fue un hermoso
proceso.
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¿Cómo
es vivir en el bosque?
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Es
maravilloso. En lo personal, tengo una casa soleada, calefaccionada, que hace
que el invierno también sea lindo .En esa estación ‘te metés para adentro’,
trabajás, estás con tu gente. Es como tocar el cielo con las manos, es bárbaro.
Tenemos dos cabañas y dos loft que alquilamos, y trabajo en lo que me gusta.
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¿Cómo
es un día tuyo en invierno?
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Soy
muy trabajadora en mi taller, desde que me levanto. Soy metódica porque la
escultura es muy ardua: es difícil que puedas empezar algo, dejar y
seguirlo a la semana siguiente. Cuando estás con una obra grande necesitás una
metodología de trabajo constante. Me levanto, trabajo, almuerzo, sigo
trabajando, veo pelis, leo, me acuesto y me vuelvo a levantar muy temprano. Me gusta cuidar
mis plantas y mi huerta. Y así se pasan los días. Además, todos las mañanas, a las
siete y media, camino hasta el mar, voy por la orilla, hago las reverencias
pertinentes. Ahora me gusta mucho el mar y caminar sola. Antes me atraía más el
bosque.
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¿Extrañás
algo de la ciudad?
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No,
creo que no. Mejor dicho: no. Cada tanto voy, hago un tour por las muestras que me interesan y
ya está. Sí, me gusta viajar, conocer nuevos lugares, otras culturas. En eso gasto lo que tengo y lo que no tengo. Me gusta que los
viajes sean una mezcla de cultura y de naturaleza. El año pasado fui invitada a
una muestra en Lille, Francia y de ahí fui a Marruecos. Es todo muy
movilizador. A partir de un viaje a
México empecé a incorporar una coloración diferente.
Usaba tonos tierras, más apagados y ahora estalló todo.
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¿Con
qué materiales trabajás?
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Me
gusta modelar el cemento. que ningún modelo sea igual a otro. Hago series, como por ejemplo“Aparecidos”, que está en el jardín
de casa. Y como todos los artistas, tengo algunos temas reiterativos: el mío
tiene que ver con el equilibrio, el equilibrio como concepto de vida. Empecé a
buscar algunos materiales que no pesaran, para jugar con ese concepto, y así
llegué al poliuretano expandido, que me permite hacer figuras muy livianas y
que se mueven todo el tiempo. También hago cosas utilitarias en cerámica y usé
resina poliéster, que es un material muy interesante, pero tóxico. Fue un
desafío que me planteé en un momento pero ya está. Sé que lo puedo hacer y di
vuelta la página.
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Entre
tus creaciones hay muchos cuerpos…
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Empecé
a estudiar, simultáneamente Bellas
Artes y el profesorado de Expresión Corporal en el Collegium Musicum, eso
explica que haya tantos cuerpos en las figuras que hago. Me salen naturalmente.
Para no crear un cuerpo, tengo que hacer un gran esfuerzo.
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¿Alguno
de la familia sigue tus pasos?
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Mi
hijo Pablo es ceramista, mi hija Anahí se inclinó por la medicina. Y de mis
nietos Martina( 11) y Santiago (5), es a mi nieta a la que gusta mucho la actividad
artística, pinta acrílico, hace cerámica y desde hace dos años participa en el
“Encuentro de las Artes”. El más chico es un atorrante ( sonrisa de oreja a oreja).
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¿Qué
le dirías a alguien que sueña con venir a vivir acá?
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A
todos les digo lo mismo: ‘Alquiláte una casa durante el invierno y probá,
fijate qué te pasa’. Porque somos todos diferentes y cada uno disfruta de
distintas cosas. A mi, por ejemplo, me encanta el invierno y lo paso muy bien. Pero
no es lo más común.
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En
el futuro ¿te ves en este lugar?
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Sí,
me veo acá. Lo que no
puedo ver es cómo es el futuro del lugar. Si se va a detener este crecimiento
alocado o no. En lo personal se que tengo mi mundito, pero no se qué va a pasar
alrededor. También pienso que no me gustaría vivir en una ciudad, me costaría.
Pero, aquí y ahora me veo atornillada en este bosque y cerca del mar.











Muy lindo lugar, muy linda la obra, tuve oportunidad de conocer ( aunque no a Liliana) y sus palabras reflejan ese particular lugar en el mundo...
ResponderEliminarmuy hermoso el reportaje Lili, buena síntesis y bien sintonizado con las imagenes, abrazo grande amiga!!!
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