"No podría hacer otra cosa en la vida..."
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| Lía en las mesas de "La Lía", un nuevo restaurante de Mar de las Pampas |
Parece una
casa de cuentos, enclavada en la calle Querandíes, con un logo que es también
un símbolo: una flor diente de león, sobre fondo negro y detalles en rosa
intenso. Es el emblema de “La Lía”, un nuevo restaurante de Mar de las Pampas
que tiene al timón a su dueña y cocinera, Lía Carlini.
Calidez,
simpleza, blanco, pinceladas de ese rosa que es ya marca registrada, luz
natural, el bosque que se recorta en las ventanas, algunos cuadros, entre ellos
el de una mujer con unos ojos que cuentan su historia, un ámbito más hermanado
con una casona familiar que con una casa de comidas; recetas tradicionales con
aires mediterráneos y los infaltables secretos de la abuela; mesas cómodas y
manteles impecables; cristalería elegante, copones con velas y el aroma penetrante
que llega de la cocina a la vista y una atención muy especial. No hay más
misterios. No es poco en estos tiempos.
-No podría
hacer otra cosa en la vida. Me encanta cocinar -dice Lía con una sonrisa- Uno
transmite energía todo el tiempo, y en la cocina por sobre todas las cosas.
Creo que te cae bien o mal la comida en función de la onda que le ponga el que
la preparó. Todos los sentidos están puestos en la cocina: el tacto, el gusto,
la vista, el olfato y hasta el oído. Cuando freís o sarteneás, se escucha un
sonido muy atractivo y si es ajo, por ejemplo, empieza a largar ese perfumito
que te abre el estómago de hambre.
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| "La Lía" y su experta cocinera. "Mi sueño siempre fue tener un restaurante en Mar de las Pampas" |
-¿Dónde
estudiaste gastronomía?
-Soy nacida
y criada en Villa Gesell. Cuando terminé el colegio secundario en Madariaga,
fui a estudiar historia a Mar del Plata, pero no me convencía y a los veintipico
decidí irme a Buenos Aires a estudiar gastronomía. No era una carrera de moda
como lo es hoy, sino que pocas personas se dedicaban a cocinar profesionalmente,
como se hacía en el resto del mundo. Me anoté en una escuela nueva que era muy
chiquita y económicamente era la que más me convenía, porque tenía que
mantenerme sola. Mi mamá y mi papá me dijeron: “No es lo que esperábamos para
vos en la vida, pero si querés ser cocinera, está todo bien”. Estudié tres
años, tuve la posibilidad de hacer una pasantía
con Dolly Irigoyen, que fue como mi primera maestra, y la segunda
pasantía fue en la Mansión del Hotel Hyatt, donde trabajé cuatro años y medio.
Ahí entré a trabajar unos meses antes de que Madonna viniera a filmar “Evita”.
Conocí a un montón de gente y me formé profesionalmente. Lo que aprendés en una
escuela es muy ideal, y el mundo real es estar al lado de las hornallas y del
horno. La presión de sacar los platos uno tras otro para servirlos, te genera
mucha adrenalina. Y esa presión, me apasiona.
-¿Y cocinar
en tu casa te gusta?
-Amo
cocinar cuando tengo invitados en mi casa. Disfruto. Es una manera de
demostrarles mi amor. Digamos que es darles lo mejor de mí.
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| Lía al frente de su restaurante y el rosa intenso, marca registrada de la casa. |
-¿Qué pasó
después de tu experiencia en el Hyatt?
-Me caso y nos
vamos a vivir a Villa Elisa, una zona semi rural de La Plata, donde compramos
un pedacito de tierra. Uno de los amigos de mi ex marido estaba con un proyecto
para televisión, me conecta y empiezo a trabajar en el mundo del cine: le doy
de comer al equipo durante los rodajes. Fue una experiencia alucinante y pude
conocer a actores como Anthony Hopkins, Cecilia Roth, a Francis Ford Coppola...
un montón de figuras. Estuve en todas las películas de Campanella, en las dos de
Fito Páez, de directores, franceses, italianos, alemanes. Participé en cuarenta
y siete películas. No hubiese dejado de hacerlo sino hubiese sido porque para
mi era agotador. Es un nivel de exigencia muy alto. Y decidimos retirarnos del
cine también por problema de salud de mi ex marido, que era quien administraba
la empresa.
-¿“La Lía”
es tu primer restaurante?
-En la
crisis del 2001 el cine se frenó completamente. Entonces abrimos uno en City
Bell, y nos fue muy bien. Pero volvió a llamarme el grupo Polka, con quien
trabajaba, y volví al catering de los rodajes. En ese momento de mi vida, no
disfrutaba tanto de trabajar en un restaurante como del ambiente del cine. Son
momentos. Hay veces que una necesita más o menos cantidad de adrenalina. Y ahora,
estoy en una etapa, con 45 años, que necesito esto: un lugar chico, donde pueda
dedicarle tiempo al que venga a comer, atenderlo, charlar. Por eso tengo la
cocina abierta.
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| "Me gusta la comida mediterrànea, los sabores clásicos y las recetas de la abuela". |
-¿Y por qué
en Mar de las Pampas?
-Mi sueño
fue siempre tener un restaurante acá, porque me parecía fascinante y me
recordaba a mi niñez. Villa Gesell era así cuando yo nací y crecí: arena, pinos…esa
cosa de sentir que podés ser libre. Cuando éramos chicos y jugábamos en la
calle, mis papás estaban tranquilos. Por eso elegí este lugar. Nos enteramos de
que este local se desocupaba y todo fue dándose, como encajando en el
rompecabezas, para que pudiera cumplir mi sueño de tener “La Lía”. Me acuerdo
que el 24 de julio del año pasado, un amigo de papá me comenta de este espacio;
al otro día vine a conocerlo y me encantó. Ya lo había visto de afuera y
siempre decía: “Qué lindo, tiene onda” y terminó siendo mi restaurante. Quise
que una de las paredes, el tapizado de las sillas y otros detalles, sean en rosa
intenso o rosa Dior, porque es el mejor reflejo de lo femenino.
-¿Hay alguna
especialidad en tu restaurante?
-Respeto
mucho las cocinas clásicas. No disfruto de la cocina fusión, para mi es más
confusión que fusión. Soy más de líneas puras, si bien me gusta probar nuevos
ingredientes. Por ejemplo, hago un salmón y le rallo jengibre a las verduras.
Pero juego más con eso de acentuar los sabores, que tengan una textura
distinta. Lo definiría como cocina mediterránea: son sabores simples, con un
toque distinto. También respeto mucho las recetas de mi abuela, era italiana y
amaba cocinar. Yo amaso pastas al estilo de la nona. Y hago la salsa boloñesa
que hacía ella, que no es con carne picada, sino con albondiguitas de vaca y
cerdo. La cocina es muy lúdica, por eso
siempre estoy innovando en los mismos platos de la carta. Me gusta mucho la
‘cocina del mercado’, como hacen los franceses, que dicen: “No hay hinojos…
Bueno, entonces le pongo apio”.
-¿Viajás
para conocer nuevos restaurantes?
-Viajaba
mucho al exterior y mis viajes eran más de degustación. Recorro, paseo pero
priorizo el comer. Ahora, por una cuestión económica, no puedo viajar tanto. Pero
cuando voy a la Capital, me encuentro con Osvaldo Gross, uno de mis mejores
amigos y un pastelero muy importante de la Argentina, y vamos a comer a lugares
distintos, nuevos o que renovaron la carta. Vivo actualizándome.
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| Lía y uno de los cuadros de "La Lía": un retrato que pintó su madre |
-¿Cómo es
el cliente de Mar de las Pampas?
-Todavía no
sabría definirte el perfil del cliente que elige esto, porque hace días que
abrí. Pero sí me pasa que vienen una vez, y al otro día vuelven. O vienen a
comer al mediodía y a la noche. Es un termómetro de que lo que hago está bueno.
-¿Cómo ves
a la aldea ahora y en el futuro?
-La conozco
desde su origen, desde que no era nada. Me acuerdo que le ofrecían lotes a papá
y él decía: “Ni loco, andá a saber lo que va a pasar”. Me gusta mucho Mar de
las Pampas y me gustaría que la cuidaran más. Soy partidaria de mejorar los
accesos, pero también de mantener siempre la esencia. Si todos los aldeanos se
ponen las pilas, puede llegar a sostenerse. El drama son los intereses
económicos y el dinero, que es la perdición del mundo. Espero que no permitan
que pase lo que ya se vio en Gesell, donde ganó el cemento y se tiraron pinos. Eso
me da mucha tristeza. A los pinos les cuesta mucho esfuerzo y años crecer.
Ojalá podamos mantener este formato de aldea, aunque reniegues con los pozos
que se hacen con la lluvia. Eso es lo que tiene de atractivo. Ahora, Mar de las
Pampas es preciosa y es el lugar donde viviría. Ése es mi proyecto inmediato.
Fotos: Alberto Amato





Hermoso proyecto Seguro que triunfara!!!
ResponderEliminarEs muy lindo el lugar y quíen está al frente. Tiene todo para triunfar. Saludos Pablo.
EliminarMuy buena tu entrada y conocer la historia de Lia me encantó!!
ResponderEliminarIré a comer a su restaurant algún día :)
besos
Marce
Gracias Marcela!! Qué lindo tu comentario. La verdad, "La Lía" es un restó para conocer. Beso
EliminarDivino, pero lo que más me impactó es la sencillez de Lía, seguramente es una grande, voy a estar pronto por eso lares, así que con mucho gusto voya pasar para conocerla y porqué no contarle de mis Tés!
ResponderEliminarQué bueno que la sencillez de Lía se perciba a través de la entrevista. Me alegra. Y, sí, es una grande. Muchas gracias Té Amí y lindísimo tu blog.
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